Categoría: Conservación

  • Cómo conservar el café en casa

    El café tostado es un producto fresco. Desde que sale del tostador empieza a perder aromas, y la forma de guardarlo decide cuánto tarda en notarse.

    La buena noticia es que no necesitas nada especial. Con un par de hábitos sencillos, un paquete de café aguanta en buen estado todo el tiempo que tardas en terminarlo. Te contamos qué lo estropea, dónde guardarlo y qué costumbres conviene olvidar.

    Qué le pasa al café después del tueste

    Durante los primeros días, el grano libera dióxido de carbono. Por eso las bolsas buenas llevan una válvula de un solo sentido: deja salir el gas sin dejar entrar el aire. Ese desgasificado es normal y, de hecho, conviene esperar unos días antes de preparar un café recién tostado.

    A partir de ahí empieza la oxidación. Los aceites y los compuestos aromáticos reaccionan con el oxígeno y el café va perdiendo matices. Primero desaparecen las notas más delicadas, como las florales de muchos cafés de Etiopía, y al final queda una taza plana, con un fondo rancio que recuerda al cartón.

    Todo esto ocurre más despacio en el grano entero que en el molido, y más despacio en frío que en calor. Por eso las recomendaciones de conservación giran siempre alrededor de lo mismo: mantener el grano intacto el mayor tiempo posible y protegerlo del ambiente.

    Los cuatro enemigos del café

    • Aire: oxida los aceites y los enrancia.
    • Luz: degrada los compuestos aromáticos.
    • Calor: acelera todas las reacciones.
    • Humedad: el grano la absorbe, y con ella los olores.

    Ninguno de ellos arruina el café de un día para otro, pero todos suman. Una bolsa abierta junto a la placa, con la luz de la ventana y mal cerrada, envejece en una semana lo que en un armario tardaría un mes.

    Dónde guardarlo

    En su propia bolsa si tiene cierre y válvula, o en un bote opaco y hermético. Siempre en un armario, lejos del horno y de la ventana.

    Si compras en un tostador, fíjate en si la bolsa se puede volver a cerrar. Muchas llevan cierre de cremallera, y basta con apretar para sacar el aire antes de cerrarla.

    Qué bote elegir

    Busca un recipiente opaco, con una junta que cierre de verdad y de un tamaño parecido a la cantidad de café que compras. Un bote demasiado grande deja mucho aire dentro. Los de cristal transparente quedan bonitos en la encimera, pero dejan pasar la luz: si los usas, guárdalos dentro de un armario.

    ¿Nevera o congelador?

    La nevera no: hay humedad y olores. El congelador solo sirve si congelas porciones cerradas al vacío y no las vuelves a congelar.

    Si decides congelar, divide el café en raciones de una o dos semanas, cierra cada una sin aire y sácala la noche antes para que llegue a temperatura ambiente sin abrirla. Así evitas que la humedad se condense sobre el grano frío.

    Cuánto dura

    En grano, un mes en su punto y hasta tres meses aceptable. Molido, una semana. Por eso compensa elegir un buen café en paquetes pequeños y comprarlo más a menudo.

    Si compras el café ya molido, la pérdida es todavía más rápida, porque la molienda multiplica la superficie expuesta al aire.

    Es otra razón para moler justo antes de preparar. Con un molinillo en casa, el café aguanta semanas en buen estado y puedes ajustar el grosor a cada método, sea la V60 o la prensa francesa, en lugar de conformarte con un molido de compromiso.

    Cuánto comprar cada vez

    Calcula lo que consumes en dos o tres semanas. Si tomas dos tazas al día con 15 g cada una, gastas algo más de 200 g a la semana, así que un paquete de 250 g te dura una semana y uno de un kilo sería demasiado. Comprar a menudo sale más barato de lo que parece, porque no tiras café pasado.

    Cómo saber si ya no está bueno

    Huele el grano al abrir el bote. Un café fresco llena la cocina; uno pasado apenas huele o huele a frutos secos rancios. En la taza lo notarás como falta de dulzor y un final seco. No es peligroso, pero ya no merece la pena gastar un buen método en él.

    Errores habituales

    • Pasar el café a un bote y tirar la bolsa original: pierdes la válvula y la fecha de tueste.
    • Guardarlo junto a especias o productos de limpieza: el grano absorbe los olores.
    • Sacar el paquete del congelador cada mañana y volver a meterlo.
    • Comprar un kilo porque sale más barato y tardar dos meses en terminarlo.

    Y si preparas cold brew, recuerda que la bebida ya hecha también se estropea. Tiene sus propias reglas, pero la lógica es la misma: frío constante, recipiente cerrado y consumirla en pocos días.